Bioingeniería, accesibilidad e infraestructura: la UTE Último Huerva materializa los primeros grandes cambios en el entorno del río
Zaragoza avanza en la recuperación de uno de sus espacios naturales más emblemáticos. Las obras de regeneración del río Huerva, ejecutadas por la UTE Último Huerva —formada por Grupo MLN e Integra Ambiental—, progresan con normalidad y ya presentan avances visibles en varios puntos del tramo urbano.
Uno de los trabajos más destacados es la bioingeniería de taludes en el parque Sopesens, una solución que combina técnicas constructivas con especies vegetales autóctonas para estabilizar el terreno y devolver naturalidad al entorno fluvial. En paralelo, se están pavimentando varias calles del entorno, entre ellas Río Huerva, Catalina Salazar, Ruizanglada y Manuel Lasala, con el objetivo de renovar el viario y mejorar la imagen urbana de la zona.
La accesibilidad también forma parte de las prioridades del proyecto. Por ello, se están construyendo nuevas escaleras en la calle Catalina Salazar y en el parque Emperador, junto al puente del mismo nombre, que facilitarán el tránsito peatonal en un entorno marcado por el desnivel del terreno.
Bajo el asfalto, en la calle Ruizanglada, entre Goya y Gran Vía, se está renovando por completo la red de saneamiento, además de la red de abastecimiento de agua en ese mismo vial. Se trata de intervenciones esenciales para modernizar las infraestructuras del subsuelo antes de completar la urbanización superficial.
El proyecto contempla además la construcción de una nueva pasarela peatonal en la calle La Luz, cuya cimentación ya ha comenzado. Esta infraestructura permitirá conectar ambas márgenes del río y reforzará la movilidad peatonal en la zona una vez concluidas las obras.
Por último, los trabajos de plantación quedarán suspendidos durante los meses de verano, y se reanudarán con la llegada del otoño, cuando las condiciones climáticas resulten más favorables para garantizar el correcto arraigo de la vegetación.







